LO UNICO SEGURO

Es un refrán ampliamente conocido, que “Las únicas cosas seguras que hay en la vida, es El cambio y la muerte” sin embargo, para los seres humanos, la muerte es cada vez menos frecuente, como es apreciable en el incremento de la expectativa de vida en prácticamente todos los rincones del mundo.

A su vez, el cambio es cada vez más frecuente y rápido, basta ver con la velocidad que se ha esparcido el COVID-19 a nivel mundial, en comparación con otras pandemias en la historia de la humanidad, para apreciar la velocidad de los cambios en un mundo cada vez más interconectado.

Hoy en día, esta velocidad nos toca muy de cerca, pues para todos la salud es un aspecto primordial en nuestra existencia, pero estas modificaciones se pueden ver en todo nuestro alrededor, desde susurrarle unas palabras a un equipo ubicado cerca de nuestra boca, para que las misas sean escuchadas prácticamente de forma instantánea al otro lado del mundo, hasta conseguirnos con restaurantes de otras culturas en la esquina más cercana a nuestra ubicación.

Como bien dejamos ver en el primer párrafo, los cambios y la velocidad en que se suscitan, solo van a ir en aumento. En momentos tan apremiantes como el actual, vale la pena evaluar cuales son las condiciones que permiten estar preparados para afrontar los mismos, de lo contrario, la aceleración y magnitud de estas metamorfosis, pueden condenar e inclusive hacer perecer a sociedades enteras, como estamos viendo actualmente.

La capacidad de las sociedades y organizaciones para sobrellevar y abordar con éxito estas alteraciones, está dada por la estructura que las mismas tienen para ser flexibles e innovadoras, al mismo tiempo de contar con bases sólidas que les den seguridad y anclaje.

Lograr lo anterior, no es tarea fácil y requiere de atención continua, ya que la flexibilidad puede generar degeneraciones que destruyan lo que se desea construir y las bases sólidas pueden ocasionar rigidez que evite la flexibilidad necesaria, esto es expuesto de forma magistral por Clayton Christensen en su libro “EL DILEMA DEL INNOVADOR”.

El texto antes mencionado, explica como estructuras que en su momento fueron innovadoras y generaron grandes cambios en sus áreas de influencia, eventualmente la misma dinámica que los hizo exitosos, generó la rigidez que le abre el campo a otras colectividades para suplantarlos.

A pesar del poco tiempo de la existencia del COVID-19, podemos apreciar las distintas reacciones y pronosticar cual será el desenlace en esas sociedades y quienes al corto y largo plazo saldrán más airosos de esta difícil prueba. Lo cual, a mi parecer, tiene el potencial de marcar de forma tan severa a esas colectividades, que los atrasará y/o adelantará, para el futuro que los seres humanos nos seguimos construyendo.

Por un lado, hay países que muestran una marcada tendencia de acciones generalizadas y dictadas desde un órgano central, donde prácticamente se les elimina la autonomía a los individuos y/o a sus servidores públicos regionales, sin valorar que estos últimos pueden evaluar más de cerca la situación en su localidad. Estos se están basando en distanciamientos sociales FORZADOS, quitándole gran flexibilidad individual y regional a las comunidades.

Esta rígida forma de actuar, es posible tenga un mejor pronóstico de lograr hacer más lenta la expansión del virus, a corto plazo. Sin embargo, la misma rigidez, evita la consecución de soluciones permanentes, generando dependencia en un pequeño grupo de personas, con la esperanza que estos tengan la «lucidez» para darle respuesta a colectividades enteras. En mi opinión, al mediano y largo plazo, lo anterior condenará aún más a esas ciudadanías a una permanencia de mayor tiempo del virus y/o las hará un poco más dependientes de poblaciones más flexibles.

La escogencia anteriormente redactada de cómo actuar ante el actual reto, puede ser exponenciada por el uso de la tecnología, donde se utilicen los instrumentos de procesamiento de información masiva, para monitorear a cada habitante, logrando un control muy efectivo del distanciamiento social.  Sin embargo, el costo de utilizar este tipo de mecanismo sería la privacidad de los ciudadanos. Estas herramientas podrían ser extendidas en el tiempo, argumentando cualquier excusa y ser utilizado como instrumento de  control social coartando las libertades de sus habitantes. Cosa que es fácil de imaginar ante gobiernos que prefieren las actuaciones mediante un sistema centralizado.

Existen otros países, que han actuado de forma muy diferente, trasladándole la responsabilidad de su prevención, a cada individuo y/o su servidor público electo regional. Como ejemplo se puede apreciar la presencia de  instrumentos para que los asista en esta labor, tales como aplicaciones para sus equipos móviles, que le participan  a cada  individuo de la presencia de una persona con riesgo de ser un foco de  infección.

A su vez, estos gobiernos, han generado incentivos para propiciar a todos los sectores de sus sociedades, en la búsqueda de respuestas a este nuevo reto, dirigiendo un abanico completo de soluciones para una circunstancia como esta, tales como, información libre y amplia para educar a todos los individuos, financiar la investigación para una vacuna (prevención), investigación en medicamentos para la cura de personas enfermas (correctivo), incentivado la fabricación de tapa bocas y otros implementos preventivos e induciendo la fabricación de equipos respiratorios para atender a los enfermos más avanzados (correctivo avanzado).

Los últimos países descritos, es muy posible cuenten con una rata de infectados, en un principio, mayor que la de las primeras naciones mencionados, ya que la libertad y responsabilidad individual y regional en la cual se basan, es más propensa a generar errores iniciales, pero al mediano y largo plazo, suprimirán de forma mucho más efectiva y permanente a esta pandemia. Esto les permitirá no solo continuar con su vida y seguir distanciándose de colectividades más rígidas, las cuales seguramente se verán forzadas a depender de las soluciones que generen sus contrapartes más flexibles.

Más importante aún, solidificarán las bases de la responsabilidad individual y la búsqueda de las soluciones entre todos los miembros de la sociedad y no únicamente dependientes de la ”lucidez” de un pequeño grupo de personas todo poderosas, rechazando las posibilidades de establecer las bases para un control hegemónico central.

Hay algunos que erróneamente, pensarán que esas soluciones no se pueden generar en sus naciones, pues son economías mucho más pequeñas y no soportan ese nivel de inversión e investigación, pero esta falsedad se hace evidente en ISRAEL, país con una población de apenas 8.6 millones de habitantes, el cual me sorprendería no fuera parte de la solución o genere una respuesta independiente para esta pandemia, lo que nos obliga a entender que la solución no está en el tamaño u otras limitaciones de nuestras economías, si no en la escogencia de cómo afrontar los retos.

El rápido avance de la tecnología y por ende de los cambios, generan oportunidades de cómo afrontar estos, asi como otros tipos de desafíos. Esta pandemia no debe de ser vista sólo desde un punto de vista de salud, es de primordial importancia observar las distintas opciones que se utilizan para abordar esta emergencia, ya que marcarán de forma significativa a nuestras sociedades.

Es mi apreciación que es de primordial importancia evaluar lo que nos enseñan estas distintas formas de actuar, para analizar la adaptabilidad y tipos de sociedades que estamos forjando, de tal forma de tomar los correctivos y construirle un futuro más holístico a nuestros sucesores.

Rafael A. Weill G.

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