“POR ENCIMA DE NUESTROS CADAVERES”

Mientras cubría su cara con un tapa bocas K-95, patentado por el norteamericano Peter Tsai, el dictador Díaz-Canel le manifestaba en cadena televisiva al pueblo cubano forzados a las calles con tapabocas caseros e improvisados hechos de telas reusadas, las siguientes palabras: “TIENEN QUE PASAR POR ENCIMA DE NUESTROS CADAVERES”, “ESTAMOS DISPUESTOS A TODO”, “ESTAREMOS EN LAS CALLES COMBATIENDO”, “NO VAMOS A PERMITIR QUE NADIE PUEDA DEFENDER UN PLAN QUE NO SEA CUBANO” (claro esta última aseveración no incluía su tapa bocas), expresando con claridad su intención de imponer sus decisiones centralizadas sobre el hambriento pueblo de esa isla. A su vez, afirmaba su firme disposición de enfrentar a compatriotas entre sí, con el objetivo que no se vea amenazada su “Revolución”.

En 1761, se debate en las cortes de Massachusetts un juicio presenciado por John Adams, donde se dirimía la capacidad parlamentaria de legislar autoridad ilimitada para el estado  irrumpir en la vivienda de una persona, con el fin de inspeccionar si poseía productos contrabandeados. El abogado James Otis argumentaba que ningún acto parlamentario que permitiera acceso irrestricto a la casa de un individuo podría ser considerado legal, “YA QUE SU CASA ES SU CASTILLO”, por lo que los actos estadales deben de ser limitados y controlados, incluyendo el de legislar.

Este juicio fue perdido por OTIS, pero sembró la semilla para considerar que los actos parlamentarios no siempre son legítimos, dando pie a un segundo reclamo liderado por el mismo abogado, el cual mostró ser el principal argumento que llevó a la declaración de independencia de ese país. Hablamos del caso de “EL IMPUESTO DE LOS SELLOS”, recaudación fiscal efectuada dentro de las colonias americanas, siendo que sus habitantes no contaban con representación en el parlamento inglés para defender los intereses de los habitantes forzados a pagar dicha carga económica, llevando al reclamo principal de las colonias donde indicaban “LEGISLACION IMPOSITIVA, SIN REPRESENTACION ES TIRANIA”.

El impuesto antes mencionado, exigía que todo documento público incluyendo la prensa escrita debía de contar con un sello expedido por la autoridad tributaria del reino inglés. Adicional a la insatisfacción de ser obligados a pagar por dicho impuesto sin contar con representación al momento de ser legislado, existía el argumento que dicho sello podía ser utilizado como mecanismo de censura a la libertad de expresión, cosa inadmisible para quienes huyeron de Europa en búsqueda de libertad.

La referencia anterior habla de la obligatoriedad que el estado cuente con límites y es la aprobación de los ciudadanos la que genera legitimidad a cualquier acto legislativo y/o estadal, cosa que OTIS entendió y expresó con claridad en 1761. Díaz-Canel, evidentemente parte del lado totalmente opuesto, para él, es el estado quien cuenta con el derecho de establecerle límites al ciudadano, más aún, si el ciudadano pretende establecerle límites al estado tendrá que pasar por “ENCIMA DE SUS CADAVERES”.

En Venezuela ha prevalecido constitucionalmente limites ciudadanos que le dan facultad legal al pequeño grupo de personas que llega al poder para establecerle fronteras a sus habitantes, en especial contar con la empresa petrolera dentro del estado, la cual históricamente ha generado más del 80% de las exportaciones de nuestro país. Este monopolio ha sido utilizado en controles de cambio como censura al  otorgarle dólares a la prensa a discreción de quien los aprueba, o peor aún, dictaminar la movilidad ciudadana dentro del país a través de la asignación de combustible a zonas y/o actividades de interés para quien gobierna.

En ambos países, los límites ciudadanos son muchos, dándole gran discrecionalidad a quien gobierna para utilizarlos a su conveniencia, tales como:

  • El monopolio de las armas en manos del estado, evitando el ciudadano se pueda revelar.
  • El monopolio de la comercialización de combustible, dando posibilidad de controlar movilidad.
  • El casi monopolio de las tierras agrícolas, pudiendo ser utilizado como arma de coerción a quien las trabaja.
  • El casi monopolio de la moneda extranjera, que viene inherente al controlar los principales recursos naturales del país.
  • El monopolio del subsuelo, dándole gran discrecionalidad al estado de cómo utilizar y asignar estos recursos. En este momento lo vemos con el arco minero.
  • El monopolio de las ondas radioeléctricas, que permite coaccionar a quienes se dedican a actividades que requieren estos recursos y por ende representa un control a la libertad de expresión.

En fin, nuestra constitución así como la cubana, representan un conjunto de limitantes al ciudadano y amplitudes al pequeño grupo de personas que llega al poder,  facultad que fue utilizada por Hugo Chávez  para expropiar y revertir concesiones previamente otorgadas, OTIS estaría espantado.

Lo expuesto en el párrafo anterior genera que aquellos que logran ser vistos como “EL ESTADO”, le puedan exponer a sus hambrientos compatriotas, “TIENEN QUE PASAR POR ENCIMA DE NUESTROS CADAVERES”, “ESTAMOS DISPUESTOS A TODO”, con tal de no perder sus privilegios plasmados en las constituciones inexpertamente redactadas y aprobadas por sus ciudadanos.     .

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